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Couchsurfing, ¿sí o no?

Couchsurfing es el paraíso del rata. No sos rata si no usas couchsurfing y no, tomar agua de la canilla no es rata enough. Esconder medialunas del desayuno libre que sirven en el hotel cuatro estrellas donde te hospedaste tampoco es lo suficientemente rata. Las personas que les copa esta onda dicen: “la idea es que sea un intercambio cultural”, y es así para el que te abre las puertas de su casa, que de verdad quiere conocerte y compartir momentos, pero para uno es simplemente “voy a una ciudad cara y no voy a pagar 30 euros de hostel, así que me voy a la casa de alguien rogando que no me rompa mucho las pelotas con estrechar lazos”. Ay, chicos, perdón que les rompa la ilusión de la hermandad mundial. No digo que todos sean tan soretes como yo.

Para el que no sabe, Couchsurfing es como Mercado Libre pero en vez de comprar y vender cosas, intercambias hospedaje. Vos te quedas en la casa de alguien cuando viajas, y alguien se puede quedar en tu casa cuando va a tu ciudad. Cuando el tiempo de hospedaje termina, ambos se “califican” y esto queda registrado en el perfil para que otros lo vean y sume a la hora de pedir alojamiento a otra persona. La onda es saber si el otro es un chorro que te hurta medialunas a la noche mientras uno duerme. O sea, la onda es saber si el otro SOY YO, jiji, pues más de una vez he robado medialunas a las tres de la mañana en alguna ciudad del mundo (un besito para Zee de Edinburgo).

Hay dos experiencias que podes vivir con Couchsurfing. Hablaré de ambas.

COMO HOST
(recibís gente en tu casa)

Tuve una sola experiencia como host, con Pato de Chile, y fue increíble. Cuando tocó timbre paniquee mal porque tener a alguien por dos o tres días suena bien en teoría, pero cuando realmente ocurre, a veces te querés matar, o querés estar solo y no podes, pero tuvimos muy buena onda y vivimos un par de momentos muy bellos. No, no cogimos, pero miramos Burlesque, la película de Christina Aguilera y Cher, y también escuchamos Bette Midler mientras cenamos en mi balcón con velas. Linda experiencia. Las charlas fueron muy divertidas y no me sentí nada invadido. Eso sí, no me copó nada que quisiera salir conmigo a recorrer la ciudad y esas mierdas. Le metí mil excusas para evitar hacerlo, pero en su último día no me quedó otra y tuve que ir a La Boca con él. Nunca había ido y entendí por qué: es una poronga atrapa turistas.

Cuando soy host me gusta que la gente que venga sea independiente y no me rompa mucho las bolas. Mi bondad llega hasta hacerte un itinerario por la ciudad, pero salí a recorrerla solo.

Tampoco está bueno cuando se comen tu comida y no se les ocurre comprar, al menos, un helado pedorro. Claro que uno no abre las puertas de su casa para que el otro le regale algo, pero oime sorete, por lo menos pagate tu propia comida. No soy tu suggar daddy ni te voy a pagar comida y estadía en Buenos Aires. Hola Pato, sí, estoy hablando de vos.

COMO SURFER
(te quedás en la casa de alguien)

Acá tengo mucho más experiencia y muy variada.

Experiencias positivas: lo mejor que me pasó fue que me despertaran con sabroso pete. Fue un gesto amoroso aunque algo invansivo, pero me encantó, no lo negaré. Cogí mucho quedandome en casa ajena. En París intercambié pajas por hospedaje. Lovely cultural exchange. En Tel Aviv me quedé con dos homosexuales que fueron divinos, y en Jerusalem estuve con Slav, con quien realmente me hice amigo al punto de tener largas charlas y salidas. Fue tan así que a veces lo extraño o tengo ganas de saber de él. Luego recuerdo que me chupa tres huevos y se me pasa.

Antes de probar couchsurfing como surfer me daba miedo no tener buena onda, aburrirme, y un montón de cosas, pero tuve la suerte de que mis primeras dos experiencias fueran con la china que conocí en Egipto. De esa forma no existía tensión porque podía hablar todo con ella. Era como quedarme en la casa de un extraño pero con una amiga. Eso me sirvió para luego hacerlo solo. Igual, cuando estás viajando estás muy predispuesto. Sobre todo cuando no querés gastar 30 euros en un hostel.

Las mejores experiencias fueron con los hosts con los que no cogí, como Slav, la pareja de Tel Aviv, y la chica india que vive en Londres cuyo nombre jamás podré pronunciar o escribir. Si querés coger, lo mejor es hacerlo afuera y NO con tu host porque sino te puede pasar lo siguiente.

Experiencias negativas: intercambiar pajas por hospedaje se vuelve agotador cuando no tenes ganas. Y el que te despierta con un pete mañanero puede ser un gordo sabandija que no te calienta nada, salvo cuando te levantas pues ya estás todo erecto y podrías introducirle el pene en la boca hasta a tu abuela de 90 años, la que se caga encima. Cuando llega la noche y estás cansado y tu host quiere acción, puede ser un bajón decirle que no, o peor aún, obligarte y terminar cogiendo cuando en realidad solo querés dormir.

Si tu host no te da la llave de su casa, tenes que irte cuando él se va y volver cuando él vuelve. Esto a veces se traduce en 12 horas caminando, cagandote de frío, con ganas de dormir siesta y no poder, ganas de descansar y no poder. Es un bajón. Me pasó en Paris. Mi host volvía a las ocho de la noche de trabajar y yo a las tres ya había caminado un montón, me dolían las piernas y hacía un frío impresionante. Terminé a las cinco en la puerta de su casa sentado en las escaleras robandole wi fi y esperando a que llegara. Fue triste, aunque no tanto como para pagar un hostel, jiji.

CONSEJOS

Elegir un buen host:  si sos gay, ojo. Uno tiende a elegir otros gays y esto puede estar buenísimo si el otro es copado y te calienta, o una cagada si el otro es un gordito londinense con cara de sudado que te arrima la batata cuando estás durmiendo. Es incómodo. Tengan cuidado con esto. Es preferible quedarse con mujeres o tipos que están buenísimos y ya saben que van a garlopar a lo loco y va a estar bueno.

Fijarse en dónde vas a dormir: muchas veces uno, por distraído o por puta, termina durmiendo en la cama del otro porque eso decía el perfil, y uno lo omitió. Está bueno saber si vas a dormir en un sofá, en otra cama, o en la cama del otro, porque si dormís en la cama del otro, seguro te arriman el choto, y si te toca el gordito londinense o un chinito con cara de que lo cagaron a tiros no está bueno.

Más de una vez leí perfiles de tipos que dicen, “duermo desnudo y espero que vos también duermas desnudo pero eso no quiere decir que vayamos a tener sexo”. Oime degenerado, sacame la batata o llamo a la policía!

Siempre decir que ya tenes planes: si sos independiente como yo, decilo antes así no te joden con “hoy pensaba llevarte al museo”. Creeme que cuando termines en un museo del orto viendo la historia de los dinosaurios te vas a querer pegar un tiro y vas a haber deseado gastar 30 euros en un hostel.

¿Qué planes tiene el host con vos? A veces no tenes ganas de salir, o realmente no podés/querés gastar plata en algo innecesario, pero a tu host le encanta ir a bailar, o te lleva a cenar. La cena te puede costar más caro que la noche de hostel que te ahorraste así que de nuevo, seamos previsores. Mucho dolor de panza, chicos. MIENTAN. Yo he llegado a decir que no me gustan los lugares con mucha gente para no ir a bailar a un boliche en Tel Aviv que costaba 20 dolares. 20 dolares! Alto guiso me hago con 20 dolares.

¿Realmente tenes que usar Couchsurfing? Si vas a París lo entiendo porque es una ciudad carisima. Londres también, pero en Ecuador? Egipto? Tailandia? En esos países que hacen ver a Argentina como un país de primer mundo, paguen cinco dolares y vayan a un hostel que la van a pasar mejor, no le van a tener que rendir cuentas a nadie, y van a interactuar solo con gente que realmente les caiga bien.

Todo depende de la personalidad que tengan ustedes, y de su plan de viaje, fijense si les conviene hacer couchsurfing o no. Si necesitan tranquilidad y quieren estar con ustedes mismos unos días, paguen un hostel. Si les cabe el intercambio cultural usen couchsurfing, pero sinceramente, ¿alguien haría couchsurfing por otro motivo que no sea ahorrarse la plata del hostel?

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En Jerusalem dormí en el piso.

About Martín Cirio

9 comments

  1. Me encantó. Una descripción impecable. Un beso

  2. Muy divertido y útil a la vez! Yo lo pensé en el viaje del año pasado pero al ir sola me dio miedito…

  3. Mi marido fue mi host!!! jajajajaj

  4. A mí me da mucha paja la gente que le gusta hacerse amigo del turista. Es obvio q no tiene buena vida social en su propia ciudad. Respuesta a la pregunta final: NO!

  5. Hace muchoooo tiempo que Ecuador dejó de ver a Argentina como país de primer mundo. Y no consigues un hostel por menos de 20 dólares. Saludos.

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