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Día 42: Oxford

08.45 Dani y Estuar están llevando a sus hijas a la escuela. De paso me llevan a mi a la estación de tren para ir a Oxford. Lara, la hija de Dani que salió morocha (porque fue la primera y creo que la relación sessual ocurrió en Argentina) y que, ya sabemos, va a ser una futura puta, va a una escuela de inmigrantes. Me parece genial. Esa chica va a crecer bien. Sanita. Como nosotros. Dani me cuenta que en Gran Bretaña nadie discrimina porque el inmigrante no está mal visto. Además, el inadi está a pleno y si decís cualquier cosa te meten una denuncia y te sacan todo.

Mientras vamos en el auto, Estuar señala algunas calles y me dice que son pobres. Cualquier zona pobre de Londres es como un barrio de clase media en las afueras de Buenos Aires. Yo no me doy cuenta qué es pobre porque para mi hasta el barrio de nigerianos donde estuve ayer era rico.

09.00 Acabo de gastar 40 libras en la Oyster (la SUBE británica). Pensar que gasté 700 pesos en transporte en sólo 8 días me da ganas de tirarme al suelo a llorar.

10.15 Me acabo de subir al bondi que me va a llevar a Oxford. Tres argentinas me preguntaron algo y se me pegaron. Quiero morir. Son tres pelotudas. Feas. Feisimas, y chetas. O sea, si sos cheta por lo menos sé linda. Gorda y cheta no. Encima católicas. Se la pasan hablando de las iglesias que vieron en Europa. “Chicas, de pija ni hablar, no?”. No se ríen. No entienden nada.

12.10 Llegamos a Oxford. Cruzamos un puente de novela de época y nos bajamos. Las argentinas católicas me hacen gestito con la mano para que vaya con ellas. “Tengo que ir a ver a un amigo! Vive para el otro lado!”, les grito. Si. Tengo que ir a ver a mi amigo. A mi amigo invisible. Ninguno de mis amigos podría ir a Oxford. Ni podrían aprobar en la UADE, así que imagínense. Si tuviera un amigo que pudiera ir a Oxford, no sería mi amigo.

14.00 Tengo tanta mala suerte que por supuesto me cruzo con las argentinas de nuevo. “Para donde vas?”, me preguntan. Para el lado opuesto al que ustedes van.

14.35 Oxford es genial. Un pueblo chico con estudiantes andando en bicicleta por todos lados. Las universidades son impresionantes por dentro. Jardines perfectos. Pienso lo que debe ser la vida universitaria y es increíble. Gente caminando por los pasillos. Comisiones de estudiantes formadas por chicos con sus propuestas pegadas en la pared para que voten por ellos. Juegan a ser grandes. Cositas. Me los como a besos.

15.12 Me perdí buscando un lugar. De repente vi a unos chinos en una esquina y supe que estaba en el camino correcto. Ellos siempre están en el lugar indicado.

15.39 Entré en Trinity University y vi unas escaleras que daban a los baños. Miré para todos lados. Nadie. Jiji. En este instante me estoy echando un garco en Oxford.

15.41 Si. Lo confieso. Volví a las Digestives. Es que son tan ricas que es imposible no comerlas.

19.00 Ayer llegué a lo de Dani tipo 12 de la noche. Todos dormían, así que nos encerramos en la cocina y nos pusimos a hablar de la pobreza que pasamos. Qué tremenda era la vida de todos en el 2001. Éramos pobres pero felices. No sé cómo. Es como si tuviéramos un escupo mental que nos protege en situaciones de mierda. Yo me acuerdo que era tan pobre que hasta iba caminando a la casa de mis amigos que vivían en Callao y Corrientes. Quedaba bastante lejos y yo iba y volvía caminando. Con mi vieja nos mentiamos mutuamente para ocultar lo pobres que éramos. Ella me decía que no compraba unas galletitas que me encantaban porque me hacían mal al estómago, y yo le decía que caminaba mucho porque quería hacer ejercicio. Claro, mi vieja no tenía guita para comprar esas galletitas, pero odiaba que caminara tanto y siempre me quería dar plata para el colectivo. Yo sabía que todo estaba como el orto así que no aceptaba y decía que quería complementar el gimnasio con eso. Los dos nos dimos cuenta de la mentira del otro al tiempo. De todas formas me gusta haber vivido todo eso. En el momento no la pasé tan bien pero viendo todo a la distancia, me encantó haber sido tan marginal y basurera como María la del Barrio.

Otra cosa que hablaba con Dani es que en esa época igual nos las arreglabamos para pasarla bien. Todos éramos pobres, entonces tampoco había que caretearla mucho. Nadie tenía plata. Es muy loco ver cómo todo cambió. Hace diez años estaba caminando para no gastar 80 centavos en el colectivo. Hoy estoy en Londres. Things have changed.

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About Martín Cirio

One comment

  1. Ay!! Tu relato de nene pobre me provoco un lagrimon. Por suerte diez anios de gobierno peronista cambiaron las cosas… (??) Vos segui por el mundo haciendo patria nomas!!!!!

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